A veces subiendo la pendiente, cuando estoy a medio camino de mis sueños y la meta se antoja lejana, sufro de una voraz flaqueza y me dan ganas de recogerme con todos mis anhelos y deseos y dar media vuelta para dejarme caer rodando invadida por la desesperación. La tentación del abandono se presenta como una opción más que apetecible cuando el miedo y la inseguridad nublan los sentidos. Y en ese momento es precisamente cuando debo forzarme a dar un paso más. Sólo un pequeño esfuerzo para cruzar la línea entre la negación y la fe. El impulso suficiente que me lleve a acariciar lo que deseo, a percibir su forma corpórea y tornar lo imposible en innegable.
Y aunque pueda parecer tarde para compreder, empiezo a ser consciente de que la línea entre el éxito y el fracaso viene prefijada por la fortaleza de mi voluntad. Y no dejaré que mis deseos sigan muriendo al rozar mis labios, ni que las palabras que no diga queden grabadas a fuego en mi alma. No permitiré que de nuevo el miedo me atenace y coarte lo que siento o quiero. Porque el éxito está tanto en luchar como en lograr, pues el que no lucha no logra, y el que lucha aunque no logre nunca se torturará con los "qué hubiera pasado si.." que se sacian de la infelicidad que causan las oportunidades perdidas. Y yo no pienso desperdiciar ni una más.
Si tengo claro lo quiero, que es el escollo más difícil de vaderar... ¿Por que no alcanzarlo y luchar por ello?. No será por fe. No será por falta de voluntad. No será por no entregarme al 200%... Y sé pese a todo que no debo olvidarme de que hay otras voluntades en juego que deben desear y luchar al tiempo que la mía... pero mi naturaleza postiva se impone una vez más... Y con una sonrisa en los labios sigo creyendo que cuanto más complejo lo veo, más posible es.
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5 comentarios:
Lo dejó escrito Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Y también Galeano: "La Utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte
se desplaza diez pasos más allá.
¿Entonces, para qué sirve la utopía?
Para eso: sirve para caminar".
Y entiendo que tu camino, en cualquier caso, no es tan utópico, sino que puede tornarse real con un poco de atrevimiento... Adelante, Bego, salta, da ese paso, no contengas tus piernas. Y menos las palabras. Desata tu lengua, al tiempo que tu corazón.
nena, ya sabes lo que pienso de los caminos que deseamos tomar... tienen miles de recodos que merece la pena explorar!
Un besito muy grande
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