viernes 2 de octubre de 2009
No, no, no
Me niego. No pienso aceptarlo. Sé que no debe ser así, sé que puede ser de otra manera. Porque hace mucho que no río cuando quiero llorar, y que no reprimo qué pienso cuándo debo echarle valor. Hace relativamente poco que experimenté el aprendizaje de que la vida no siempre es fácil. Y precisamente por ello, y con más razón, no quiero hacerla más compleja, y quiero hacértelo ver. Yo creo. En mí. En tí. En la realidad de las posibilidades. Y seguiré creyendo, y seguiré viviendo, y seguiré queriendo. Sólo espero que el valor y la esperanza den muerte al caos del hastío y las dudas.
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3 comentarios:
Recuerdo el mito de la caverna, de Platón... me salió en el selectivo y, por cierto, lo bordé (qué modesto soy, jeje). En él, para pasar del mundo sensible al inteligible había que sufrir un duro y doloroso proceso de aprendizaje hasta ver las cosas que eran en sí; las cosas de las que era copia cuanto conformaba "el mundo de las sombras". Llegado el momento, tras el sufrimiento, se podía ver, por ejemplo, la verdadera luminosidad del sol.
Yo creo que podría verse un paralelismo entre el origen de tu comentario y el mito de Platón. La única diferencia es que ni lo que tratas, ni tú, ni quien te acompaña en la ascensión, forma parte de historia ficticia alguna... todo lo contrario.
Este brillo de sol que como nuevo veo en mi terraza ahora mismo...
Bego mi Bego, solo quiero recordarte una escena de una peli que solo dos frikis como tu y yo se atreverían a reconocer en público que son fans. "¿confías en mi?" si quieres volar en una alfombra mágica tendrás que cerrar los ojos y tomar la mano que te tienden para vivir " cosas maravillosas".
Además tu crees que para la Sirenita fue facil dejar su reino submarino???
Todos estos símiles Disney para decirte que " Sé que llegaré, ése es mi destino. Esforzándome ya cercano estoy. Llegaré al final, no me importa a cuál..."
Sigue creyendo, Bego, por qué no? y despréndete de esas dudas que ejercen cual lastre. Claro que puedes. Y después, una vez allanado el camino, será más fácil ver el horizonte.
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